Después de un sismo, nuestros adultos mayores enfrentan un proceso emocional complejo. El miedo, la pérdida y la incertidumbre pueden abrumarlos de manera distinta a los más jóvenes. A esta edad, la vulnerabilidad se siente con mayor intensidad.
Como psicóloga, mi recomendación es simple pero poderosa: prioricemos la empatía.
No busquemos soluciones inmediatas, busquemos presencia. En este post te comparto herramientas clave para ser ese puerto seguro que ellos necesitan hoy:
- Valida sin juicios: Escucha sus historias las veces que haga falta.
- Prioriza lo básico: La seguridad física —comida, descanso, medicinas— es el primer paso para calmar la mente.
- Observa lo físico: El estrés extremo suele manifestarse en el cuerpo; la paciencia es fundamental.Cada quien sana a su propio ritmo.
Si notas señales de alarma —como un aislamiento prolongado o una ansiedad que no cede—, no es momento de intentar resolverlo solo/a. El apoyo profesional es una herramienta de cuidado necesaria.
¿Te ha servido esta guía? Guárdala para tenerla a mano y compártela con alguien que esté cuidando a un adulto mayor en este momento. La esperanza se reconstruye juntos.
Psic. Rosa Campobasso
Psicólogo Clínico | FPV: 1848