Señores, ustedes lo han visto todo en Venezuela. Y a pesar de eso, siguen aquí, firmes. Hoy quiero hablarles de algo que puede cambiar su economía y la de su familia: la Economía Plateada.
No se asusten por el nombre. Se refiere al valor inmenso de las personas mayores. Y créanme, en este país, sus canas y su sabiduría son una oportunidad enorme, porque una Venezuela grande y próspera no se hace con grandes fábricas solas. Se hace con muchos granos pequeños, y cada uno de nosotros tenemos esos granos.
¿Qué pueden hacer hoy, desde casa?
Ustedes saben cómo resolver sin lujos, cómo tratar al cliente, cómo hacer rendir el dinero. Con poquito, logran mucho. Eso no lo enseña ninguna escuela. Algunas ideas:
- Comidas y conservas: Ese queso, ese dulce que solo usted sabe hacer. La gente lo busca.
- Repostería casera: Con pocos ingredientes, algo rico y venden.
- Ofícios manuales: ¿Saben tejer, bordar, reparar zapatos o hacer jabón? Enseñen o vendan. Los jóvenes quieren aprender de ustedes.
- Acompañamiento y cuidado: Su tiempo y su palabra valen. Hay quien necesita a alguien de confianza.
- Asesorías y Mentorías: La profesión y el oficio junto a la experiencia es más valiosa hoy que nunca.
Empiecen pequeño. 10 caramelos, 5 paños, 3 salsas. Un grano pequeño. Pero si miles de adultos mayores hacen lo mismo, eso mueve a un país. Lo más importante: el deseo de dejar un mejor país
Ustedes se levantan pensando en sus hijos y nietos. Quieren que tengan trabajo, salud, y properidad. Ese deseo no es ingenuo: es una fuerza real. Cada emprendimiento de ustedes, por mínimo que sea, dice: “Yo creo en Venezuela. Yo pongo mi grano”. Y eso sus nietos no lo olvidan.
Consejitos para arrancar
Empiecen con lo que tienen. Mesa, cocina, deposito. Pídanle a un nieto que les ayude con el celular: fotos, WhatsApp, cuentas. Ustedes la experiencia, ellos la tecnología. Sumen fuerzas con otros adultos mayores. Una hace el pan, otra el queso, otra el café.
Señores, nadie está viejo para aportar. La economía plateada les recuerda que ustedes son parte del presente y del futuro de Venezuela. Con su mano firme y su corazón de abuelo, grano a grano, vamos a construir un país mejor. El que sus nietos se merecen. Manos a la obra. Venezuela también los necesita a ustedes.